Disculpen la interrupción

BUENAS TARDES A LOS MADRIDISTAS DE BIEN.

Querríamos comunicar que debido a los variados compromisos de cada uno de los cuatro responsables de este blog, hemos creído conveniente dar a El Futbolo un descanso. No hay una fecha prevista para volver; lo haremos cuando podamos, como quien dice; hasta entonces seguiremos pululando por otros blogs o comunidades madridistas. Esperamos que mientras tanto quien quiera pasar por aquí se entretenga con lo que hemos dejado escrito y se pueda servir también de nuestra lista de enlaces a medios madridistas; si es su deseo puede incluso comentar cualquier suceso siguiendo esta minientrada.

Muchas gracias por su atención y hasta (…a lo dicho, NI IDEA).

Siempre merengues, firman los servidores
Beau Nyigo, Biturbo, Carril del 8 y Eselsdistel

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de | 30 de junio de 2013 · 19:17

Mandarinas

Las “sensaciones” son algo curioso. Esta temporada nuestro equipo de baloncesto ha tenido unos resultados francamente buenos sobre el papel, mejorando los de la temporada anterior: las esperanzas despertadas por una Copa del Rey (torneo a tres partidos), llegar a la Final Four (para ser apalizados en semifinales) y a la final de la Liga (para tirarla por la borda de la manera más tonta) se han visto recompensadas con una Supercopa ganada con autoridad, una Copa del Rey perdida a las primeras de cambio, una final de Euroliga en la que empezamos el último cuarto empatados para dejarnos meter treinta puntos y una Liga ganada en una final a cinco partidos tras haber perdido cuatro en toda la temporada regular.

¿Qué conclusiones se pueden sacar? La gran cantidad de optimistas que escriben en los diarios deportivos de nuestro precioso país loan con razón a un equipo que juega de manera frenética, rindiendo al máximo en partidos en los que no se para de correr. Nuestra plantilla es efectivamente un grupo de jugadores muy talentosos, la mayor parte de los cuales por edad deberían alcanzar su cenit en breve (Suárez, Chacho, Hettsheimeir y Begic tienen 27 años; Pocius, Draper, Rudy y Slaughter tienen 28). Aparte de ellos tenemos a algunos veteranos curtidos en mil batallas (Felipe con 33 años, Darden con 31 y Carroll con 30) y a dos jóvenes (Llull con 25 y Mirotic con 22) que suman entre los dos tantas temporadas en el equipo como media plantilla. Todos ellos a excepción del lesionado Pocius y el decepcionante Hettsheimeir han aportado algo al equipo durante la temporada. Hasta ahí vale.

Por contra hay gran cantidad de pesimistas (como un servidor) que ven que al equipo no se le ha sacado todo su jugo. El equipo ha mantenido la base del año pasado subiendo la intensidad, es verdad, pero sigue dando síntomas de no saber competir en los momentos clave. Muchos partidos han sido ganados a base de encadenar parciales absolutamente demoledores para luego desenchufarse y dejarse llevar, como si el equipo fuese incapaz de mantener la concentración durante más de 15 minutos seguidos. Si bien Laso ha tenido algunas recetas tácticas acertadas en partidos concretos (en la final por ejemplo destacaron los cambios a defensa en zona con Slaughter adelantado y dar balones a Darden para postear frente a Oleson) y ha administrado uniformemente a sus jugadores, a su gestión del equipo se le pueden poner bastantes pegas.

¿Por qué? En primer lugar, el juego interior del equipo da la impresión de estar bastante desaprovechado: es normal que jugando a un ritmo tan rápido gran parte de los ataques sean contragolpes pero en estático, cuando hay que apurar posesiones, la tendencia general en el equipo es circular el balón buscando un triple en vez de hacer llegar balones a los postes para buscar canastas con libre adicional y de paso castigar con faltas al rival. Está bien aprovechar a los tiradores del equipo pero tenemos a tres jugadores altos (Felipe, Begic y Mirotic) con un juego de pies lo suficientemente bueno como para darles más oportunidades en ataque y mezclar un poco más el juego. Un síntoma es la subida en el rendimiento de Tomic ahora que se ha pasado al enemigo: sigue teniendo sangre de horchata pero es un jugador bastante más dominante.

Aparte de eso tenemos las quejas más habituales, las que se gritan varias veces por partido: Laso rota sacando justo al jugador que tiene la mano caliente y no al que se tira cuatro mandarinas seguidas sin nadie al rebote, Laso saca a un pívot cuando llega a dos faltas en el segundo cuarto y no lo vuelve a meter más tarde, Laso se deja meter un parcial de 10-0 sin pedir tiempo muerto, cuando por fin lo pide Laso grita una cosa y los jugadores hacen otra totalmente distinta… queda la sensación permanente de que el equipo funciona cuando va demasiado rápido para sacar la pizarra pero siempre que tiene que pensar para tomar una decisión nunca toma la decisión correcta. Algo de importancia CAPITAL en los partidos importantes. Si empiezas un último cuarto con racha buena jugando a todo trapo, lo que dice el sentido común es que hay que seguir haciendo sangre hasta que el rival te pare y entonces ya alargar las posesiones para administrar la ventaja. Pues nada…

…así que estamos en la misma disyuntiva que la temporada pasada: hemos crecido pero ¿lo esperado? ¿Es éste el techo que tenemos? ¿Merece la pena dar carrete a nuestros jugadores más desenfrenados a costa de jugarnos los torneos tirando al aire con una ametralladora?

En cuanto a los jugadores, el tono general de la plantilla ha sido bueno pero con alguna sombra que otra. Nuestros tres bases han funcionado bien, con un Chacho en estado de gracia durante gran parte de la temporada. Draper se ha mostrado un base pausado en la dirección, bastante fiable en el tiro y muy pegajoso en defensa. Llull ha sido con diferencia el que más minutos ha jugado (alternando las posiciones de base y escolta)… y ha asumido un liderazgo para el que no le termina de alcanzar. Es muy potente penetrando pero su tendencia a jugarse tiros absolutamente suicidas sigue siendo desesperante. Es el más flojo de los tres dirigiendo al equipo.

Los escoltas (sin contar a Pocius) han ofrecido un rendimiento consistente durante la temporada regular pero bastante bajo en las eliminatorias. Carroll en particular fue un excelente desatascador durante los primeros meses de competición pero su apagón en partidos de playoff ha sido muy llamativo; sólo en el último partido de Liga, saliendo de titular, ha vuelto a exhibir su rapidísima mecánica de tiro. Las prestaciones de Rudy las han lastrado sus permanentes problemas en la espalda; sin embargo, aun sano suele pecar de lo mismo que Llull: hacer la guerra por su cuenta más veces de las necesarias. Está bien tener valor para intentar una y otra vez mejorar… pero meter un triple en la final tras más de veinte intentos es ya algo absurdo. En vez de cada uno de esos triples fallados tendría que haber METIDO cien después de entrenar. Hacer lo del vídeo desde la línea de tres.

Dicho esto, nos hacía falta la temporada pasada un jugador con liderazgo y aportación en todas las estadísticas del juego (asistencias, rebotes sobre todo en la final y muy especialmente robos).

En cuanto a los aleros, Suárez ha tenido un rendimiento muy gris. Negro si se quitan los rebotes. A saber si es confianza, si es haberse estancado… la cosa está en que ha ido en picado. Darden (POR FIN un remiendo acertado) le ha adelantado por fuera, tanto en ataque como en defensa. El americano se ha merecido claramente seguir en el equipo la temporada que viene; para ello Suárez necesitará oratoria, entrenar como un poseso y echar mano de la cuota de seleccionables.

Los ala-pívots son sobre el papel nuestra mina de oro. Pues bien, Mirotic sin llegar a explotar en los partidos de alta tensión ha sido nuestro mejor jugador. Muy versátil en ataque, firme en el rebote y más duro en defensa (añadiendo a su repertorio más robos y tapones). En el momento en el que se eche el equipo a la espalda en las grandes citas será indefectiblemente carne de NBA. Hasta entonces… Felipe. En contraposición a nuestros capitanes en el equipo de fútbol, el cordobés sí que ha sabido asumir su pérdida de protagonismo en el equipo, estableciéndose como un muy valioso sexto hombre. Ya algo castigado físicamente, Felipe no ha perdido su instinto para rebotear y fajarse en la pintura, sacándonos las castañas del fuego en partidos poco gratos. Muchos de sus rebotes ofensivos han sido tras fallos en sus propios tiros pero las estadísticas de personales forzadas y puntos desde el tiro libre no se pueden considerar para nada infladas.

Los pívots… (suspiro). Slaughter no es un pívot al uso, es algo bajo y más rápido de lo normal. Muy explosivo, excelente defensor y siempre muy intenso en la pista, ha resultado ser un magnífico jugador de plantilla. No se puede decir lo mismo de Hettsheimeir, también algo bajito pero fondón (posiblemente por llegar lesionado y fuera de forma) y con poca aportación en la zona (fuera de ella algún triple que otro). Begic otra vez más ha dado la sensación de haber sido infrautilizado. En parte puede ser por haber jugado en ocasiones con el freno de mano echado, en parte puede ser porque recibe muy pocos balones para medir 2,17 y tener una cierta agilidad. Su participación en las eliminatorias de la Liga ha sido sobresaliente. No es nada que sorprenda, es el único pívot realmente intimidador que tenemos.

¿Perspectivas para la próxima temporada? Tenemos una plantilla con buenos mimbres pero nos faltan un alero (o Suárez despierta o que venga otro) y un pívot que se alterne con Begic (parece ser que Salah Mejri ya está fichado; otro pívot de 2,17 pero más fuerte físicamente que Begic y con un tiro exterior correcto, algo que parece ser necesario en este equipo si se quieren meter puntos). En cuanto al entrenador, la continuidad de Laso se puede dar por hecha viendo los resultados, a lo dicho, pero… las dudas… desde este blog le deseamos el mayor de los progresos.

Mención especial merece la afición del Palacio. Así da gusto. Gente que sabe lo rebién que se puede comer pipas en cualquier otro lugar.

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Balance de temporada III: la delantera y el banquillo

Para rematar la semana, rematamos también nuestro análisis del equipo esta temporada, por supuesto, a nuestra manera.

#7 Cristiano Ronaldo: Sin duda alguna ha sido el mejor jugador de la temporada, del equipo, de la Liga, y del año, ya puestos. Si ya en los años anteriores había ido creciendo paulatinamente a partir de unas extraordinarias condiciones atléticas, algunas armas mortíferas como un chut milagroso o un depurado remate de cabeza, y un instinto competitivo totalmente fuera de lo común, conformando una especie de jugador 2.0, un Terminator del fútbol, siempre se le achacaba la falta de algo genial que le distinguiera de un producto de ingeniería. Esta temporada parece haber dado ese salto, no sólo despuntando a nivel individual, sino empezando también a repercutir en el rendimiento de sus compañeros, repartiendo asistencias, solidarizándose en defensa, creando sociedades en ataque… además de consolidar su aceptación por parte del Bernabéu, especialmente tras la épica remontada contra el Manchester City en el Bernabéu. Sin embargo, no todo ha sido perfecto, ya que es opinable hasta qué punto influyó la “tristeza” con la que empezó la temporada (posiblemente más pájaros en la cabeza – o la billetera- que tristeza en sí) en la mala dinámica en la que entró el Real Madrid al comenzar la temporada, y su actitud al final de esta Liga (tanto por sus ausencias en los últimos partidos como por el devenir de sus amistades en el club, rematando la faena con todos los rumores tanto creados como desmentidos en torno a su renovación) empaña un año brillante y arroja ciertas sombras sobre su futuro en el club.

#9 Karim Benzema: El gatito que acabó la temporada pasada exhibiendo su condición más felina ha mostrado su versión más faldera, doméstica y haragana durante prácticamente toda la temporada, pese a que su enorme calidad le ha permitido responder en algunos momentos muy concretos que por desgracia han sido insuficientes tanto para su equipo como para justificar su presencia en él una temporada más. Tan pasado de peso como falto de condiciones físicas y mentales, en un equipo mínimamente serio lo normal sería intentar sacar un buen dinero este verano, ya que es un jugador que no ofrece ninguna garantía de rendimiento sin tener detrás a un entrenador de un corte que no parece ser compatible con ciertos poderes fácticos dentro del club, alrededor del club, y alrededor del estadio. De quedarse en el club necesitaría o competencia seria, o a un psiquiatra de lujo. Y exclusivo, claro, no sea que se mosqueen los capitanes.

Bueno, y el dietista.

#20 Gonzalo Higuaín: al igual que su colega, el argentino empezó la temporada pasado de kilos, pasado de elogios, y corto de lo que realmente se pide a un delantero del Real Madrid: talento y actitud. La actitud la fue recobrando durante el año, llegando a recuperar la titularidad en el último tramo de la temporada, en los partidos más calientes, pero sus carencias técnicas y tácticas siguieron lastrando considerablemente al equipo, demostrando que el verano pasado se perdió una oportunidad de oro para venderlo en la cresta de la ola por un buen precio (yo personalmente no me quiero ni imaginar lo que hubiera sido del equipo con un Drogba que el verano pasado quedaba libre en su lugar), y no como este año, con un rendimiento dudoso y tras anunciar su marcha ante los micrófonos, contribuyendo así a rebajar su precio de venta. Un fiasco.

#21 José Callejón: No se pone en duda su madridismo ni su compromiso con el equipo, pero el jugador chispeante y oportunista del año pasado ha pasado como alma en pena por esta liga, más parecido a un novato voluntarioso recién ascendido al primer equipo que a un chaval fogueado durante años en primera y comparsa activo de un equipo que venía de pulverizar toda clase de récords. Dependiendo de las altas y bajas de la plantilla, de la moneda de cambio que puedan pretender los clubs con los que el Real Madrid negocie esas altas y bajas, y de las posibles incorporaciones desde la cantera se podría considerar su continuidad en el equipo, ya que aunque no aporte tampoco molesta. Lo que está claro es que se necesita algo más que querer y no poder.

#29 Álvaro Morata: A caballo entre el Castilla y el primer equipo la mayor parte de la temporada, dejó su imprenta en el filial y algunos goles en el primer equipo, aunque bien por exigencias del guión, bien por alguna clase de intuición de su entrenador, casi nunca jugó de delantero, sino volcado a la banda, donde hizo lo que se espera de un canterano al que ponen fuera de su posición habitual: sacrificarse y dar todo por su equipo. Aunque ahora esté marcando diferencias con la selección nacional y el propio jugador atribuya parte de ese éxito a ese baile de posiciones al que le expuso Mourinho, a servidor su rendimiento con la camiseta blanca le pareció pobre, por muchos atenuantes que tuviera. Con todo y con eso, y pese no verlo suficiente jugador a día de hoy para darle la responsabilidad de ser el 9 del Madrid, sí que se ha ganado el beneficio de la duda y permanecer una temporada más.

Special #1 Jose Mourinho: la temporada más difícil de su carrera tanto a nivel profesional como personal. En el banquillo dió muestras de ansiedad prácticamente desde el principio, como si se hubiera arrepentido de haber sido magnánimo a la hora de tomar ciertas decisiones a finales de la temporada pasada y haberse dado de cuenta de su error justo cuando ya no era posible corregirlo: cierta rigidez mental en ciertos partidos, decisiones considerablemente arriesgadas en otros, un sinfín de experimentos durante prácticamente toda la pretemporada… Tampoco ayudaron en absoluto una racha criminal de lesiones que descubrió todavía más la deficiente confección de la plantilla (y que obligó a constantes ajustes con jugadores fuera de su posición natural), la actitud inaceptable de unos capitanes más preocupados de poner palos en las ruedas que de pedalear con el resto, la dimisión colectiva de media plantilla incapaz de mantener un rendimiento mínimamente fiable tres partidos seguidos, la inoperancia del club en temas disciplinarios, y la connivencia de su propio público frente a una campaña de acoso y derribo zafia como no se recuerda ninguna otra en este país, llegando al extremo de espiarle en los entrenamientos de su hijo fuera del horario laboral, publicar fotos del menor sin pixelar, y tener varias demandas contra periodistas por atentar contra su dignidad personal. Tras acabar la temporada en blanco, también acabó su etapa en el Real Madrid, saliendo completemente harto y con dirección a Londres.

Con esto acaba un proyecto deportivo que en nuestra opinión era de lejos el más ilusionante en décadas, y la primera vez también en décadas que las cosas se han hecho bien en este club, ateniendo a una organización, a una jerarquía lógica, al trabajo serio y de cara a establecer una meritocracia. Pelillos a la mar, a pasar la resaca lo mejor posible después de una temporada emocionalmente extenuante, y a ver qué nos depara el futuro – mientras tanto, seguiremos publicando regularmente. ¡¡HALA MADRID!!

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